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CUERPO DE OBRA. 

Curaduría: Yury Forero

1 de Julio  al  30  de Agosto de 2022

 

Exposición en el marco del
X Festival de Performance Acciones al Margen 

en alianza con la Galería Casa Digital BGA (Coordinación: Daniel Olarte)

Artistas colombianos:

Pablo Mosquera Trujillo

Adrián Edgardo Gómez González

Andrea Aguía Agudelo

Laurentino López

Grecia Quintero Salazar

Ivonne Navas Domínguez

Ana María Villate Marín

Mari Luz Gil Monsalve

Andres Armando Jaramillo

Neryth Yamile Manrique

 

Artistas internacionales:

Julie Pichavant (Francia)

Juan Francisco Arrieta Moreno (México)

Ruth Vigueras Bravo (México)

Abordar la idea de “Cuerpo de obra” posibilita distintos caminos; en principio se puede tomar como el cuerpo de la obra, su objeto, su masa, su fisicalidad. también pensarse en obras hechas con el cuerpo y más en el marco del arte acción por la obvia razón de ser mediante el cuerpo que se configura la obra. Por otra parte, puede asumirse “cuerpo de obra” como el contenido o como cierta madurez o estructura, cierta solidez que emite consistencia, coherencia, incluso virtuosismo, la perfección de la obra, su sostenibilidad. Así mismo, el abordaje que más interesa puesto que engloba todo, la idea de Cuerpo de Obra referida al compendio resultante de los planteamientos de un autor, dicho compendio es la concreción de un modo de entender, estructuración de cierta cosmovisión, la configuración en el tiempo de un espectro de cosas-arte que constituyen enunciados con carácter propio en el dialogo con las historias del arte y las culturas, con las reflexiones estéticas hoy abiertamente en conjunción de los dispositivos de pensar y hacer de las ciencias y demás modos de saber. Puede hacerse una idea del trayecto al conjuntar las distintas obras o piezas, ya que son una especie de instantes congelados de su continuo, no tanto de la vida de ese autor, de su ser ciudadano, sino más bien de la construcción de sus planteamientos, de lo que se sedimenta, del desarrollo y estructuración que genera un espectro que constituye ese “cuerpo de obra”.

En ese marco esta exposición es la primera dentro de una línea de investigación que intenta hacer una cartografía des-jerarquizada del performance art y el arte acción de un territorio especifico, el del estado nación colombiano, en un tiempo igualmente acotado en lo que se comprende en los circuitos culturales como generación intermedia, que al día de hoy abarca personas cuyo nacimiento oscila entre 1972 y 1987, Se presentan un grupo inicial de propuestas que provienen de distintas regiones del país, más otras propuestas de artistas extranjeros que han vivido o trabajado sobre Colombia, poniéndose en diálogo frente a los lineamientos generales de la búsqueda acerca de la pregunta por la configuración de un “Cuerpo de obra” propuestas que van haciendo un vector de investigación y producción del autor alejado de la idea moderna del estilo formal, sino más bien en la construcción de una ilación conceptual.

 

Las acciones de estas personas se desarrollan en lo inventivo o en el señalamiento, generándose un campo de paralelismos y transversalidades entre lo ficcional y lo documental en narrativas y conceptualizaciones que dan cuenta de los aconteceres en ese tiempo-espacio colombiano, influenciando a sus pobladores a la vez que construyendo elementos con lo que lo foráneo tiene la posibilidad de hacer acercamientos y lecturas sobre nuestras historias.

Las maneras como se han construido las imágenes a través de los tiempos contempla tensiones entre  qué o quiénes determinan las imágenes y el hecho de ser construidas, emerge la pregunta de cómo es que se llega a la cosa final dentro de ese ambiente de tensiones tanto internas del artista como con su entorno, visto así se asume al artista como un ente abierto, pareciera vulnerable e incluso alienable incapaz de determinarse como individuo, al contrario, su determinación está en relación con esa otredad, con esa afectación, en un tiempo marcado en posverdad que admite la manipulación de la realidad, algo que de por sí ya es impreciso.

 

Lo que presenta el artista como obra obedecería a una respuesta consigo mismo, lo que lo ubica o le da un lugar en su tiempo histórico y lo hace partícipe así sea involuntariamente de las fuerzas ideológicas y sociales que esas sociedades viven. Habría una independencia o separación entre la obra de arte y su autor, la persona sigue su vida y la obra se convierte en signo, la cosa arte tiene su propio ámbito de existencia, y quizás de la vida del artista hayan cosas que puedan alterar nociones sobre la ubicación de la obra, mas no afecta a la obra en sí, esa cosa arte es la concreción de una idea del autor en un momento especifico de su vida y su proceso, es decir es la objetualización de un fragmento de su continuo, fragmento capaz de enunciar completamente la noción que el autor abordaba, además al ser concretada la visión del artista, la saca del ámbito personal para dar cuenta de su contexto, transmite lo que ve, esa cosa arte podría sobrepasar los años y llegar  nuevas generaciones a emitir también interpretaciones, es como si un momento determinado de la visión de un artista se aislara en el tiempo y su conocimiento inherente estuviera latente.

En la performance art no hay separación entre objeto arte y autor, se trata del cuerpo del artista en una situación, provocada, que le opera como dispositivo para la confrontación de una idea sobre su ser o sobre su visión de un entorno o un aspecto determinado, ese carácter de arte conceptual, que elabora su enunciado y luego lo confronta encarnando un acto, esa desnudez ante la probabilidad que en el acto se dé o no la confrontación del ser, que no entre en representaciones porque uno mismo no se puede mentir, es posible que dé a entender que la performance es un acto aislado, encapsulado, que tiene que ver solo con la experiencia del autor, sin embargo va más allá porque tiene que ver con las implicaciones de su ética para no sostener en público o en el ámbito de lo público una imprecisión, por otra parte esa condición alude a una consecuencia entre su vida y sus planteamientos artísticos, estéticos o socioculturales, porque si bien cada pieza se vuelve independiente del autor, para el realizador el sustento es la presentación en la verdad de su realidad y su entendimiento, y aunque bien las gentes pueden cambiar de ideas y de opiniones, la noción de toma de conciencia complica esas relaciones.

La utilización del cuerpo como soporte físico le da un entendimiento desde lo escultórico que pone en tensión sus comprensiones y categorías, a la vez que abre preguntas sobre lo viviente.

 

Ahora bien, es distinto ser objeto a ser imagen, el objeto puede ser imagen en sí mismo, o puede evocar a remitir a otro tipo de imágenes, la imagen se puede objetualizar o no necesitarlo. El cuerpo en acción genera imágenes, la performance es más cosa que objeto, o es objeto en situación, su condición de fluir en el tiempo hace efímero su existencia como suceso, pero esa temporalidad es distinta para la imagen generada, la imagen de algún modo es atemporal, es la fijación en un intangible, el imaginario. El concepto también es atemporal, se le puede activar, que no es ponerlo en escena, sino retomar la confrontación del ser en el acto encarnado, actualizando la noción de existencia, por tanto, irrepetible, hilado en una línea de investigación que en performance art no es distinto a la vida.

El acto cartográfico muestra a través de lo que hablan los artistas, una historia de una nación que está sujeta a sistemas económicos globales, planteando condicionamientos dentro de los cuales los individuos desenvuelven sus particularidades, se configura un mapa en donde las nociones de las estéticas están en conjunción con lo político dando cuenta de su contexto. La historia de Colombia es tan variada como lo es su diversidad, pero existe una narrativa que se ha constituido como oficial o institucional y que es recitada tanto por entes oficiales como privados, reafirmada por los medios de comunicación y asumida por la ciudadanía, es una versión del país que se basa en la consecución de eventos violentos, que pasan de un momento histórico de luchas sociales por la inequidad a una lucha determinada por el narcotráfico, reduciendo esta complejidad de nación a una versión en la que se basan las políticas internas y exteriores convirtiendo a la sociedad víctima de una alongada situación que en vez de irse alivianando se ha acentuado por los intereses económicos de la ilegalidad mantenidos a través de la guerra y las violaciones de derechos humanos, toda esta narrativa es cierta, sin duda, quizás no exactamente como nos ha sido contada, pero es real el estado de agresión generado por los negocios ilegales y la pérdida de ideologías en los movimientos insurgentes, sumado a la inmensa corrupción de los gobiernos del estado, perdiéndose  de vista las innumerables historias de otros aspectos de la vida nacional que eclipsados por el ambiente de intimidación, se cubren de invisibilidad y desaparecen tanto de lo que es  importante para las gentes como de la construcción de cultura y de memoria.

Sin embargo también es real que por la crisis del neoliberalismo que estalló en distintos lugares del mundo en años recientes complementado con el quiebre generado por la pandemia todos los aspectos de la vida han sido afectados en un sentido de deterioro, y aunque es innegable que también existen aspectos digamos, positivos en la vida actual, se han precipitado el descontento, desconsuelo, incertidumbre, desasosiego, se ha atendido en menor medida las alteraciones psicológicas que el asunto del virus, agradando la situación crítica en la que se venía antes de la pandemia por la poca efectividad del sistema económico mundial y sus modos de relación-producción con el medio ambiente, la cruda por no decir denigrante manera de tratar a las personas en cuanto a la posibilidades de satisfacer las necesidades básicas vitales, en un crecimiento de la pobreza que conlleva a más inseguridad por ende mayor inestabilidad tanto en lo cotidiano de campos y ciudades, como a nivel global con la continuidad de implantación de guerras, invasiones, bloqueos.

 

Cada vez es más fuerte la presencia de las tensiones dadas desde asuntos muy precisos de la persona, que extrañamente llaman micro políticas como si se tratara de cosas mínimas, siendo las cosas más fundamentales las que emergen como urgentes e indispensables, y que precisamente se contraponen a esa visión que maneja el mundo actual y que lo lleva a una aniquilación. En ese contexto el arte ha dado cuenta de los distintos momentos de esas múltiples caídas, a la vez ha sido emisor de posibilidades de construcción de lugar y tiempo, el arte constituye instancias de elaboración de sentido.

Yury Forero

Colombia 2022

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